Titulo del blogger

El teatro.

martes, 21 de febrero de 2017

Elle Fanning.-a





































Elle Fanning asiste a la 23ª Gala de Cine 19/05/16.
Elle Fanning es una actriz adolescente estadounidense. Edad: 17 años (9 de abril de 1998).

lunes, 20 de febrero de 2017

Teatro contemporáneo.-a


Siglo XIX 

El teatro romántico tuvo dos notables antecedentes en el Sturm und Drang con Johann Christoph Friedrich von Schiller (Don Carlos, 1787; Guillermo Tell, 1804) y Johann Wolfgang von Goethe (Fausto, 1808). Como en el resto de la literatura romántica, destaca por el sentimentalismo, el dramatismo, la predilección por temas oscuros y escabrosos, la exaltación de la naturaleza y del folklore popular. Surgió un nuevo género, el melodrama, y se popularizaron los espectáculos de variedades (vaudeville). Sus mejores exponentes fueron: Georg Büchner, Christian Dietrich Grabbe, Juliusz Słowacki, Alfred de Musset, Victor Hugo, Francisco Martínez de la Rosa, el Duque de Rivas, Antonio García Gutiérrez, José Echegaray, José Zorrilla (Don Juan Tenorio, 1844), etc.

Con el teatro realista nació el teatro moderno, pues sentó las bases del que sería el teatro del siglo XX. Se puso énfasis en el naturalismo, la descripción minuciosa de la realidad, no solo en la temática y el lenguaje, sino también en decorados, vestuario, atrezzo, etc. La interpretación era más veraz, sin grandes gesticulaciones ni dicción grandilocuente, como en la «representación antiteatral» –actuar como en la vida real, como si no se estuviese en un teatro— de André Antoine y su Théâtre Libre —donde por primera vez se iluminó solo el escenario, dejando al público a oscuras–. A un periodo prenaturalista corresponden Eugène Scribe, Victorien Sardou y Eugène Labiche. Destacó especialmente el teatro nórdico, con figuras como Björnstjerne Björnson, August Strindberg y Henrik Ibsen. Otros autores fueron Frank Wedekind, Anton Chejov, Adelardo López de Ayala, Manuel Tamayo y Baus, Àngel Guimerà, etc.
El teatro simbolista recibió la influencia del «espectáculo total» wagneriano, destacando por un lenguaje de fuerte trasfondo metafísico y trascendente, buscando la esencia humana a través de la intuición y la meditación, con preferencia por los temas míticos y las leyendas, de influjo esotérico y teosófico. Destacaron Auguste Villiers de l'Isle-Adam, Paul Claudel, Maurice Maeterlinck y Émile Verhaeren.

Siglo XX


El teatro del siglo XX ha tenido una gran diversidad de estilos, evolucionando en paralelo a las corrientes artísticas de vanguardia. Se pone mayor énfasis en la dirección artística y en la escenografía, en el carácter visual del teatro y no solo el literario. Se avanza en la técnica interpretativa, con mayor profundización psicológica (método Stanislavski, Actors Studio de Lee Strasberg), y reivindicando el gesto, la acción y el movimiento. Se abandonan las tres unidades clásicas y comienza el teatro experimental, con nuevas formas de hacer teatro y un mayor énfasis en el espectáculo, retornando al rito y a las manifestaciones de culturas antiguas o exóticas. Cobra cada vez mayor protagonismo el director teatral, que muchas veces es el artífice de una determinada visión de la puesta en escena (Vsevolod Meyerhold, Max Reinhardt, Erwin Piscator, Tadeusz Kantor).
Entre los diversos movimientos teatrales conviene reseñar: el expresionismo (Georg Kaiser, Fritz von Unruh, Hugo von Hofmannsthal); el «teatro épico» (Bertolt Brecht, Peter Weiss, Rainer Werner Fassbinder); el «teatro del absurdo», vinculado al existencialismo (Antonin Artaud, Eugène Ionesco, Samuel Beckett, Albert Camus); y los Angry young men, de signo inconformista y antiburgués (John Osborne, Harold Pinter, Arnold Wesker). Otros autores destacados son: George Bernard Shaw, Luigi Pirandello, Alfred Jarry, Tennessee Williams, Eugene O'Neill, Arthur Miller, John Boynton Priestley, Dario Fo, etc. En España destacaron Federico García Lorca, Ramón María del Valle Inclán, Jacinto Benavente, Miguel Mihura, Alejandro Casona, Antonio Buero Vallejo, Alfonso Sastre y Joan Brossa, principalmente.
Desde los años 1960 el teatro ha reaccionado contra la distanciación del teatro épico, buscando una comunicación dramática establecida a través de acciones reales que afecten al espectador. Se consideran pioneros en este cambio: The Living Theatre, teatro-laboratorio de Jerzy Grotowski (y en general las acciones de happening) y el teatro independiente. Los nuevos directores añadieron a este "teatro de provocación" una conciencia estilística basada en claves como la ceremonia, el divertimento y el exhibicionismo (Peter Brook, Giorgio Strehler, Luca Ronconi). El lenguaje oral quedó así ampliado por los aspectos visuales, y el arte dramático recuperó en cierta forma su antigua ambición de "teatro total". En España, los mejores ejemplos de esta evolución partieron de grupos independientes como Els Joglars, La Cuadra de Sevilla, Tábano, Els Comediants o La Fura dels Baus. A nivel internacional resulta interesante la repercusión popular de un experimento de origen circense como el grupo canadiense Cirque du Soleil.

domingo, 19 de febrero de 2017

Cervantes, Shakespeare y el Día Mundial del Libro.-a



El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra, el gran escritor hispano autor de Don Quijote de la Mancha, murió en Madrid el 23 de abril de 1616. Mañana viernes se cumplirán 405 años de su fallecimiento. Su deceso ocurrió cuando le faltaban menos de seis meses para cumplir 69 años. Una edad muy superior al promedio de vida que la gente alcanzaba hace cuatro siglos.
Por algo tan extraño como inexplicable, a Cervantes le siguió siempre, como si fuera su sombra y a lo largo de sus casi setenta años de existencia, una proverbial mala suerte. Vivió y murió pobre, casi en la miseria. Transcurrió su vida sin recibir la justa paga que su obra escrita merecía. Sin reconocimientos, honores ni homenajes. Hoy, según está plenamente demostrado, es el escritor más conocido y estudiado de todos los tiempos.

Sólo para que se tenga una idea de la grandeza de Cervantes y de su producción literaria, cabe señalar que a lo largo del siglo XX se publicaron sobre él o respecto de su obra un promedio de 140 títulos por año (entre libros, ensayos y estudios), es decir, casi tres por semana.
El anterior recuento no incluye tesis, ni siquiera de maestría o doctorales, y corresponde sólo a lo publicado en siete idiomas, a saber: español, inglés, francés, italiano, alemán, portugués y catalán, de acuerdo al enciclopédico estudio bibliográfico realizado por el jesuita español Jaime Fernández. Amén de que no hay semana en que no se celebre en alguna parte del mundo algún coloquio, congreso o simposium de alta calidad académica sobre Cervantes y su obra, en particular El Quijote.
Para que lo anterior empezara a suceder, es decir, a reconocérsele su verdadero valor, tuvo que transcurrir un siglo y medio después de su muerte. Así, a finales del siglo XVIII, un profundo conocedor de El Quijote e insigne y apasionado cervantista inglés, Juan (así ponía él su nombre, Juan) Bowle, observó algo que hasta entonces nadie había notado: Que Miguel de Cervantes y William Shakespeare murieron oficialmente en la misma fecha: el 23 de abril de 1616, aunque con diez días de diferencia. ¿Cómo está eso?

Muy sencillo. En el siglo XVII España e Inglaterra se regían por calendarios diferentes. La patria de Shakespeare, cuando él murió, mantenía aún el antiguo calendario juliano, implantado en tiempos de los romanos por Julio César, que consideraba bisiestos todos los años múltiplos de cuatro, aunque correspondieran a fin de siglo.
En cambio, España adoptó a partir del 15 de octubre de 1582 el calendario gregoriano, establecido por el papa Gregorio XIII. La modificación consistió en considerar sólo como bisiestos los años divisibles por cuatro, para con este ajuste hacer más exacta la medición del tiempo, en función del movimiento de nuestro planeta en torno al sol.
Cuando la patria de Cervantes dejó el calendario juliano, pasó de un día para el otro del 4 al 15 de octubre. Lo cual significa que el periodo comprendido entre el 5 y el 14 de octubre de 1582, es decir, diez días, oficialmente no existió en España. Lo mismo sucedió en Inglaterra cuando ésta adoptó el calendario gregoriano, 170 años después de que lo hizo España.

Hechas las anteriores consideraciones, tenemos entonces que si bien Cervantes y Shakespeare murieron ambos, cada uno según su respectivo calendario, el 23 de abril de 1616, el inglés falleció diez días después que Cervantes, es decir, el 3 de mayo de 1616 de acuerdo al calendario gregoriano.
Algo verdaderamente tan significativo como extraordinario: Que quizá los dos más grandes escritores de todos los tiempos, Cervantes y Shakespeare (aunque en el caso del primero yo suprimo el quizá), hayan fallecido exactamente en la misma fecha ¡pero con diez días de diferencia!
Por lo anterior, desde 1996 la UNESCO estableció el 23 de abril como Día Mundial del Libro (actualmente Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor) con el objetivo de fomentar la lectura. Y como una forma de honrar, aunque poco se insiste en decirlo expresamente, a Miguel de Cervantes y a William Shakespeare.


El Monumento funerario de Shakespeare​ (inglés: Shakespeare's funerary monument) es un monumento a William Shakespeare situado en el interior de la Iglesia de la Santísima Trinidad, en Stratford-upon-Avon, Warwickshire, Inglaterra, Reino Unido, la misma iglesia en la que Shakespeare fue bautizado.



El monumento, de Gerard Johnson, se encuentra en la pared norte de la capilla mayor. Cuenta con una figura parcial del poeta, que sostiene una pluma en una mano y mantiene un pedazo de papel que descansa sobre un cojín con el otro. El estilo fue más comúnmente utilizado para teólogos, académicos y las profesiones con pretensiones de aprendizaje. El monumento está cubierto con adornos como un escudo heráldico que contiene el escudo de armas de la familia de Shakespeare, a cada lado de la cual se encuentra una figura alegórica: uno representa el trabajo, tiene una espada, la otra, en representación del resto, tiene una antorcha invertida y un cráneo.


10 Cosas que debe usted saber de Shakespeare.


El 26 de abril de 1564 se bautiza a un recién nacido en la iglesia de Strafford-upon-Avon (centro de Inglaterra). En el registro se inscribe como Guilielmus Johannes Shakespeare. Su madre lo había alumbrado tres días antes, el 23 de abril.
Poco más se puede afirmar con certeza en torno a la biografía de William Shakespeare.
Los académicos aseguran que se conservan más documentos acerca del genial dramaturgo que sobre la mayoría de los escritores de su época. Pero la verdadera identidad del ‘Bardo de Avon’ continúa siendo un enigma.
Tachado como el Freud del siglo XVI, auténtico intérprete del alma humana Shakespeare fue en palabras de J.L. Borges, ‘…el menos inglés de los poetas de Inglaterra’. 450 años después de su nacimiento, continúa siendo el escritor más vivo de la literatura universal.
Una encuesta internacional divulgada con motivo del centenario de su nacimiento desvela que su obra es el ‘icono cultural más importante’ del Reino Unido.
Estas son las claves de muchas de las incógnitas que le rodean y de su éxito perdurable.

1 – Shakespeare, ¿Fue o no fue?

Las especulaciones sobre su auténtica identidad son variopintas y múltiples, alcanzando la cifra de setenta. Entre los candidatos prioritarios se hallan:

-el decimoséptimo conde de Oxford, Edward de Vere

(1550-1604), a quien podría atribuirse la autoria de los dramas del escritor, cuyo origen humilde quedaría anulado por los posibles de tan ilustrado y viajado oponente.

- Christopher Marlowe (1564-1593), fallecido oficialmente tras ser acusado de ateo en el transcurso de una pelea, años antes de que fuesen escritas las obras del dramaturgo, los defensores de su autoría argumentan que fingió su muerte para librarse de los cargos y continuó escribiendo con un nombre falso

.-El filósofo y político Francis Bacon (1561- 561-1626),  quien escribiría las obras del dramaturgo bajo un pseudónimo que ocultaba una clave masónica.

2 – William, ‘esponja’ absoluta

Nadie fue tantos hombres como aquel hombre, afirmó Borges en Everithing and nothing. Y es que el genio del bardo dominó sobre toda su producción literaria. El joven William absorbía todo, la vida de la calle, los conflictos religiosos y políticos, el pasado escrito y lo que se escribía en una taberna cercana. El piélago de su empatía carecía de límites y capaz de asimilar cuanto le rodeaba, hizo de su obra un auténtico tratado de la realidad social de su tiempo.

3 – Autoría compartida 

 Los expertos determinan que el escritor británico colaboró con otros escritores para redactar algunas de sus obras, lo que para muchos de ellos demuestra que no hay ningún misterio sobre su identidad.

4- ¿Era católico?

En la obra ‘El mercader de Venecia’, Shakespeare pone en boca del personaje de Antonio la frase “el diablo puede invocar las Escrituras en su beneficio”. En esta y otra citas, los estudiosos han creído encontrar evidencias de que Shakespeare era católico y se oponía a la imposición de una nueva fe por parte de Enrique VIII y su hija Isabel I, bajo cuyo reinado vivió el bardo. Parece probado que Shakespeare se encontró más cómodo durante el reinado del sucesor de ésta, Jacobo I, que era filocatólico.

5- Homosexualidad.

Muchos de los pasajes de Shakespeare podrían alimentar la creencia de que prefería a los hombres. En particular, sus sonetos son bastante propensos a esta interpretación. Dedica a un “joven rubio” los sonetos del 1 al 126 y uno de ellos lo titula “Debería compararte a un día de verano”. Algunos de los sonetos son bastante íntimos y en uno incluso se lamenta de que el hombre no sea una mujer.

6- El poeta rival.

Este es el nombre de otro personaje de los sonetos, que podría referirse a Christopher Marlowe, el famoso dramaturgo con el que Shakespeare mantenía una dura competencia por el favor del público. También podría tratarse de George Chapman, autor de grandes tragedias que siguió el estilo de Marlowe.

7- La dama oscura.

También presente en los sonetos, esta mujer es una representación de la lujuria física y recientemente se la identificó con la conocida prostituta de la época “Black Luce”, que aparece en registros de espectáculos obscenos.

8- A las órdenes de sus actores

Se ha dicho que Shakespeare escribía para sus actores. La corte y el pueblo eran los destinatarios de sus creaciones. Convencido de que el escenario podía albergar todo, su ambición narrativa no tuvo límites. La corte isabelina, que estableció los teatros extramuros, en las llamadas ‘liberties’ convirtió burdeles leproserías e incluso patíbulos en escenarios de sus obras, que alejadas podían retar al  poder judicial, y jugar con el escándalo

.9- Descendencia

Shakespeare contrajo matrimonio a los 18 años con Anne Hathaway, ocho años mayor que él y a la que había embarazado. Fruto del mismo nació (Susanna), tuvieron luego mellizos: otra niña (Judith) y un niño llamado curiosamente Hamnet. Este último moriría con tan solo once años. Un compungido Shakespeare escribiría Hamlet hundido por su pérdida. 

10- Fecha de nacimiento y muerte

El célebre autor nació el 23 de abril, fecha que coincide con la de su muerte acaecida en ese mismo día 52 años después,  concretamente en 1616.

Sus restos yacen en Holy Trinity Church, de Strafford upon Avon, la misma iglesia donde fue bautizado, sobre su tumba reza un epitafio: 

‘Beuan amigo, por Jesús, abstente de cavar en el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos’.

jueves, 16 de febrero de 2017

Sam Spade (Personaje ficticio) a

Humphrey Bogart personificando a Sam Spade en la
 adaptación cinematográfica de El halcón maltés.


Sam Spade es un detective ficticio creado por el escritor estadounidense Dashiell Hammett. Detective inflexible, irónico y duro, fue llevado a la pantalla en las distintas adaptaciones de la novela El halcón maltés, de las cuales la más famosa es la homónima realizada en 1941 por John Huston, con Humphrey Bogart en el papel de Spade.

Novelas

Se han escrito las siguientes novelas sobre Sam Spade:

"Demasiados han vivido"
"Solo pueden colgarte una vez"
"Un tal Samuel Spade"
"El halcón maltés"

Películas

El halcón maltés (película de 1941), dirigida por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart como Sam Spade.

Autor

Samuel Dashiell Hammett (27 de mayo de 1894 – 10 de enero de 1961) fue un escritor estadounidense de novela negra, cuentos cortos y guiones cinematográficos, además de activista político. Entre los personajes más recordados que creó se encuentran Sam Spade (El halcón maltés), la pareja de detectives Nick y Nora Charles (El hombre delgado) y el agente de la Continental (Cosecha roja). También escribió bajo los seudónimos de Peter Collinson, Daghull Hammett, Samuel Dashiell y Mary Jane Hammett.

Hammett nació en una granja del Condado St. Mary en el sur del estado de Maryland. Sus padres eran Richard Thomas Hammett y Annie Bond Dashiell (el apellido Dashiell procede de una americanización del francés De Chiel). Creció en Filadelfia y Baltimore y dejó la escuela a la edad de 13 años para ejercer varias profesiones antes de convertirse, entre 1915 y 1922, en agente operativo de la Agencia Pinkerton en Baltimore.
En 1918 se alistó para la Primera Guerra Mundial en el American Field Service, un cuerpo de voluntarios que prestaba servicios en Francia y proporcionaba ambulancias y transportes a los aliados. Allí padeció y superó la gripe española, pero la tuberculosis que contrajo un año después provocó, tras su internamiento en un hospital en Tacoma (EE. UU.), que fuera licenciado. Fue en este hospital donde conoció y empezó a tratar a una enfermera, Josephine Dolan, con la que finalmente se casó. Hammett sufrió desde entonces una crónica mala salud a causa de los esporádicos rebrotes de tuberculosis que complicaba su alcoholismo.
En efecto, el trauma de la guerra provocó sus primeros excesos con la botella. Para mantener a su familia, compuesta de una esposa de veinticinco años y de un bebé, al que pronto se añadió otro más, probó como creativo publicitario y finalmente con la literatura, para la que aprovechó su experiencia en la agencia de detectives Pinkerton. Esto le suministró inspiración para sus primeros relatos, que se publicaron principalmente en la revista Black Mask ("Máscara Negra") con Joseph Shaw como su editor.
Aunque se resienten al principio del exceso de violencia del modelo hard boiled de la literatura pulp, la calidad y realismo de sus cuentos destacaron desde el principio y poco a poco fue refinando su estilo hasta dejar los 65 que han llegado hasta nosotros. El primero publicado en Black Mask fue "The Road Home" ("El Camino a Casa") bajo el pseudónimo de Peter Collinson (diciembre de 1922). El personaje del Agente de la Continental apareció por primera vez en el número de octubre de 1923 en el cuento titulado Arson Plus. El Agente de la Continental llegaría a aparecer en 28 cuentos y dos novelas.
El detective Sam Spade apareció algo después, pero en todas estas narraciones surgen situaciones y personajes que luego pasarían a ser tópicos del género repetidos por todos los escritores que lo frecuentaron. Por ejemplo: la femme fatale o mujer fatal es la Elvira de "La chica de los ojos de plata"; la pelirroja de "La Casa de la calle Turk"; la ladrona rusa de "El saqueo de Couffignal" o la rubia de "El ángel ladrón"; el personaje quedaría por fin conformado en la Brigid O'Shaughnessy de una novela larga, El halcón maltés (1930).2​ En 1934, también escribió el guion de una historieta (Agente Secreto X–9) para King Features, ilustrada por Alex Raymond.

Hammett consiguió el prestigio literario gracias a sus novelas publicadas entre 1929 y 1931, en plena crisis económica; las dos primeras, Cosecha roja (Red Harvest, 1929) y La maldición de los Dain (The Dain curse, 1929) le llevaron rápidamente a la fama, aunque su novela más famosa (aunque no unánimemente considerada la mejor) fue El halcón maltés (The Maltese Falcon, 1930).
Muchos de sus libros fueron adaptados al cine; destaca El halcón maltés (película en 1941, dirigida por John Huston), cuyo diálogo fue a veces transcrito del libro palabra por palabra. También fue contratado como guionista en Hollywood.
Debido a su tuberculosis los servicios de Salud informaron a Hammett de que era conveniente que su mujer y los niños no vivieran con él a tiempo completo. Así pues, Dolan alquiló una casa en San Francisco donde Hammett visitaba a su familia los fines de semana; este régimen de vida y el alcoholismo del escritor abocaron a que su matrimonio se viniera pronto abajo, aunque él siguió apoyando económicamente a su esposa e hijas con los ingresos que hizo de su escritura. 
De 1929 a 1930 Hammett mantuvo una relación amorosa con la escritora Nell Martin, a la que dedicó su novela La llave de cristal, y en 1931 Hammett se embarcó en otra que duraría treinta y tres años con diversas separaciones y reencuentros con la dramaturga Lillian Hellman. Escribió su última novela en 1934 y desde ese año ya no volvió a publicar, sino que se consagró casi todo el resto de su vida al activismo en la izquierda política. Fue un activo anti-fascista en la década de 1930 y, en 1937, se afilió al Partido Comunista de los Estados Unidos de América.

Declarada la segunda guerra mundial y a pesar de que era un veterano físicamente disminuido y víctima de la tuberculosis, luchó por ser admitido en las fuerzas armadas hasta lograr su ingreso en 1942; pasó la mayor parte de la guerra como sargento en las Islas Aleutianas editando un periódico del ejército.

Tras la guerra Hammett se asoció con el New York Civil Rights Congress (Congreso de Derechos Civiles de Nueva York), una organización izquierdista que algunos llamaban comunista. Cuando cuatro comunistas relacionados con la organización fueron detenidos y encarcelados, Hammett recaudó dinero para lograr pagar su fianza. Cuando estos huyeron, fue interrogado sobre su paradero y en 1951 pasó seis meses en la cárcel por haber rehusado proporcionar información al tribunal del Comité de Actividades Antiamericanas del famoso senador republicano Joseph McCarthy, luego desacreditado y acusado de corrupción.
Durante la década de 1950 el Congreso Estadounidense lo investigó y, aunque declaró sobre sus propias actividades, fue incluido en listas negras y rehusó proporcionar información sobre las identidades de otros miembros del partido comunista.
Hammett falleció en el Hospital Lennox Hill en Nueva York por un cáncer de pulmón que le había sido diagnosticado dos meses antes. Como veterano de las dos guerras mundiales, fue enterrado con honores en el Cementerio Nacional de Arlington, en Washington.
La Asociación Internacional de Escritores Policíacos otorga anualmente el Premio Internacional de Novela Dashiell Hammett durante la Semana Negra de Gijón a la mejor novela policíaca escrita en español.

Obra


Las obras de Hammett fundaron un nuevo subgénero literario, la novela negra, sublimando el popular hard boiled. Su ejemplo trascendió e importantes escritores reconocieron su influjo, como Ernest Hemingway, Raymond Chandler o el francófono Georges Simenon. Aparte de crear la mayoría de las iconografías, personajes y esquemas argumentales del género, utiliza un estilo lacónico e impresionista que selecciona pocos pero significativos detalles para que el lector vaya construyendo su propia imagen de personajes y ambientes. 
Otra señal distintiva es su realismo: conoce profundamente la materia de la que escribe, y la corrupción que late en el interior de la sociedad norteamericana en un ambiente noqueado por el crack del 29 y la Gran Depresión en que publicó sus principales obras, lo que inspira el profundo pesimismo que invade en general a sus figuras, y, aunque hoy puedan parecer tópicas algunas de las situaciones que expone, en su tiempo eran novedad y es la repetición machacona de sus discípulos la que ha hecho posible tal confusión. Por otra parte, al contrario que otros novelistas policíacos, especialmente los de escuela inglesa, no le interesan las argucias del crimen, sino lo ético, lo humano y lo social que se ven comprometidos por este fenómeno.

Nota

Agresivo e impredecible. Cínico, solitario, egoísta y machista. Un perdedor, también. El detective Sam Spade es estas y otras muchas cosas, buenas y malas, y por eso me gusta, por eso vuelvo a él, a sus frases y circunloquios, a sus cigarros, a sus bofetadas. Buenistas y amantes de la corrección política, aléjense de este personaje creado por Dashiell Hammett, reducido a una novela magistral, El halcón maltés, y tres relatos cortos (todos los casos reunidos se encuentran en la edición de RBA, traducción de Luis Murillo), grandioso cuando las cosas se ponen mal y saca lo mejor de sí para, como no podía ser de otra manera, volver a perder.
Con este homenaje a Sam Spade seguimos con la serie Los detectives de nuestra vida, que este mes de agosto nos ha permitido recordar al agente de la Continental, ir a las raíces del Tartan noir con Laidlaw, recordar a ese clasicazo español llamado Méndez y descubrir una extraña distopía nazi. Y para el que quiera más, todos los post del verano anterior.
Hay un momento genial en el Halcón Maltés. Spade come con Brigid O’Shaughnessy, mujer fatal perfecta, adaptación a la novela de aquella inolvidable Elvira, alias Jean Delano, de La chica de los ojos plateados que tantos problemas crea a el agente de la Continental. Ella miente y le oculta detalles esenciales del lío en el que están metidos; él lo sabe pero no importa. Ella le ha acusado varias veces de “agresivo e impredecible”; él, riéndose, replica: “Suelo enterarme de las cosas a base de sabotear la situación de la manera más agresiva e impredecible. Por mí no hay inconveniente, si tú estás segura de que por ese sistema no vas a salir perjudicada”. Ese es Sam Spade. Cínico, amenazante, verbalmente brutal.
Nuestro amado detective tiene 38 años, es fuerte y de dedos gruesos, mide más de 1,80, fuma tabaco de liar y bebe lo que haya: bacardi, botella de Manhattan ya preparado… Es un personaje de excesos y contradicciones: adora a las mujeres pero siempre va a parar con la que no le conviene; le gusta el dinero aunque suele andar escaso; odia no devolver un puñetazo; acaba de perder a su socio Archer y no lo siente, no lo podía ni ver, pero investiga su muerte como si fuese la de su ser más querido por honestidad, profesionalidad y porque nadie es quien para matar a su socio sin recibir castigo.
Pero es en su relación con las mujeres y en sus grandes discursos donde Spade despliega toda su fuerza. O’Shaughnessy es fría y perversa, egoísta, ambiciosa. Se presenta desvalida, con gestos de colegiala. Spade sabe que no es real, que detrás no hay más que problemas, pero pica el anzuelo. Trata de apartarla, pero vuelve a picar. Hay un monólogo en el que Spade le explica por qué no se puede fiar de ella que es grandioso. En la película dirigida por John Huston en 1941 se respeta casi en su totalidad, como en tantas otras ocasiones, el texto original, con lo que es mejor verlo recitado por Humphrey Bogart que escrito.

Su secretaria Effie Perine es la otra mujer de su vida. Cualquier mente bien pensante dirá que su relación está marcada por el machismo. Yo veo, sin embargo, una amistad en la que siempre se sugiere algo más, una relación llena de confianza y complicidad, de guiños y grandes diálogos de pocas palabras, algo muy parecido al amor, al bueno. ¿Anticuado? Para mí su relación es muy parecida a la que Ray Donovan tiene con su ayudante lesbiana en la serie de televisión que tan encarecidamente recomiendo y de la que hemos hablado en Quinta Temporada. Puro siglo XXI. Es lo que tienen los clásicos.
A veces Spade padece de incontinencia verbal. En esos momentos grandiosos firmaría debajo de todo lo que dice. Hay alguna diatriba que me recuerda tanto a la furia dialéctica llena de deseos de venganza del agente de la Continental que no puedo evitar reproducir:

“- ¡No hay peros que valgan! - dijo Spade-. Es la única manera. - Ahora tenía la frente enrojecida y sus ojos eran como dos piedras candentes. El hematoma de la sien había adquirido un tono cobrizo-. Sé de lo que hablo. He pasado por ello otras veces y quiero pensar que no será la última. En un momento u otro he tenido que mandar al cuerno a todo tipo de gente, del Tribunal Supremo para abajo, y no me ha pasado nada. Y si no me ha pasado nada es porque nunca he perdido de vista que tarde o temprano llega el día del ajuste de cuentas; y cuando llegue ese día quiero estar en condiciones de entrar en la jefatura precedido por una víctima propiciatoria y decir: “¡Eh chicos, aquí tenéis al criminal!”. Mientras pueda hacer eso, nada me impedirá reírme en la cara de todos los jueces y todas las leyes habidas y por haber. La primera vez que me falle, soy hombre muerto”. Esa primera vez no ha llegado todavía y no va a ser esta. Ya se lo digo yo”.


Brutal oda a la incorreción política de un personaje único, que se encara con policías o fiscales como si fueran matones, que pacta con unos, con otros y con ninguno al mismo tiempo. Una creación puramente Hammett, a la que Huston y Bogart terminaron de dar imagen y a la que tantos, tantos, deben tantísimo, lo reconozcan o no.

Al igual que el agente de la Continental, necesita de sus excesos y su verborrea para ser grande, se crece en la violencia y se diluye en los relatos en los que se reduce al trabajo detectivesco más clásico. Puede que no guste a muchos, que hay quienes crean que ha envejecido mal, que es un machista insoportable, ja, que su moral es de otro mundo, que su radicalidad y su sinceridad no van a ninguna parte. En efecto, por eso le queremos. Larga vida al hard boiled.

La serie de televisión Breaking Bad.-a

Introducción  Breaking Bad es una serie de televisión dramática estadounidense creada y producida por Vince Gilligan. Breaking Bad...