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El teatro.

viernes, 15 de marzo de 2019

Héctor Eugenio Noguera Illanes.- a

Carla Nicol Vargas Berrios

(Santiago, 8 de julio de 1937) es un laureado actor de cine, teatro y televisión, director teatral y docente chileno. Es el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales de Chile (2015). Conocido en popularmente por sus personajes de televisión como Federico Valdivieso en la telenovela Sucupira de 1996, rey Melquiades en Romané, Mister William Clark en Pampa Ilusión o como Ángel Mercader en Machos de 2003, entre muchos otros. ​En 2006, Noguera es nombrado por Chile elige como el segundo mejor actor chileno de todos los tiempos.

Hijo de Héctor Noguera Prieto (bisnieto de José Joaquín Prieto) y de Yolanda Illanes Benítez, estudió en el Colegio San Ignacio y se tituló en la Universidad Católica.
Contrajo matrimonio con Isidora Portales —con quien tuvo dos hijas: María Piedad (1963) y María Amparo— y, después, con Claudia Berger, con quien tiene 4 hijos más: Claudia (que fallece horas después de su nacimiento); Diego (1982), Emilia y Damián (1990).

Carrera artística

Noguera en 2003 caracterizado como Ángel, patriarca de la familia Mercader en la teleserie Machos.
Debutó como actor en las fotonovelas Ecran y Cine Amor en la década de 1960, y a fines de aquellos años, actuó en la película El Chacal de Nahueltoro de Miguel Littín (1967).
La mayor parte de su trabajo teatral como actor, director artístico y profesor lo desarrolló en el Teatro de la Universidad Católica (TEUC), donde permaneció hasta 1995 y del que fue también director y subdirector. A fines de los años noventa funda el Teatro Camino, del que es director artístico. Ha realizado 120 estrenos y recorrido numerosos países de América y Europa con su repertorio.
Como actor de teatro ha integrado diversas compañías como el Ictus, el Teatro de Comediantes y Teatro Q.
Ha participado de exitosas telenovelas de TVN dentro las que se cuentan Sucupira, Oro Verde, Romané y la celebrada Pampa Ilusión. En el año 2003 es contratado por Canal 13 para protagonizar la teleserie Machos que es todo un suceso. En 2004 participa en Tentación y en 2006 actúa en la teleserie Descarado. Otuvo el Premio APES como mejor actor principal en 1996, 2000 y 2003 por sus roles en Sucupira, Romané y Machos.
Ha ejercido la docencia en diversas universidades; es decano de la Facultad de Artes de la Universidad Mayor y profesor titular de la Católica.
Desde 1991 es miembro de número de la Academia Chilena de Bellas Artes, donde ocupa el sillón Nº26.5​ En 2015 fue distinguido con el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales por su consagrada trayectoria en área de las artes escénicas y disciplinarias en Chile.
En 2008 fue conductor del docurreality sobre cárceles Nadie está libre, junto a Diana Bolocco y Cristián Sánchez.

domingo, 10 de marzo de 2019

La mitología mapuche.-a

Bandera mapuche

Bandera mapuche es cada una de las banderas usadas como emblema y símbolo por comunidades y organizaciones mapuches tanto de Chile como de Argentina.​ Por otro lado, existen diversas banderas que representan las distintas comunidades y territorios mapuches en Chile
Carla Nicol Vargas Berrios

En marzo de 1991, la organización mapuche Aukiñ Wallmapu Ngulam o Consejo de Todas las Tierras realizó un llamado para confeccionar la bandera de la nación mapuche. Cerca de 500 diseños fueron presentados, de los cuales se seleccionó uno. La bandera de la nación mapuche fue creada el 5 de octubre de 19921​ y se la conoce como Wenufoye (‘Canelo del cielo’). El canelo (Drimys winteri) es un árbol siempreverde que habita en gran parte del territorio de Argentina y Chile. Es uno de los árboles sagrados del pueblo mapuche y en su idioma se llama foye o foyke.

Los colores y las figuras de la bandera mapuche representan lo siguiente:

Amarillo (chod o choz): es el color que representa la renovación; símbolo del sol.
Azul (kallfü): es el color que representa la abundancia, el orden, el universo y la vida; símbolo de la espiritualidad o lo sagrado.
Blanco (lüq): es el color que representa la curación, la limpieza y la longevidad; símbolo de la prosperidad y la sabiduría.
Rojo (kelü): es el color que representa la fuerza y el poder; símbolo de la historia de lucha del pueblo mapuche y la memoria.

Verde (karü): es el color que representa la fertilidad, la naturaleza o la tierra, y el poder de curación; símbolo de lo femenino.
Cultrún (kultrung o kultrug), el tambor mapuche; sobre su superficie plana, que representa la superficie de la Tierra, está dibujado el diseño circular de la cosmovisión mapuche: los cuatro puntos cardinales y entre ellos, el sol, la luna y las estrellas; símbolo del conocimiento del mundo.
Guemil (ngümin), cruz o estrella escalonada —similar a la «cruz andina» o chacana— o rombo de borde zigzagueante: representa el arte de la manufactura, la ciencia y el conocimiento; símbolo del sistema de escritura.

Esta bandera ha sido ampliamente adoptada como símbolo del pueblo mapuche y adoptada de manera oficial en algunas comunas chilenas para su uso junto a la bandera de Chile y la bandera de la localidad, como en los casos de Coyhaique y Padre Las Casas, entre otros.

Religión mapuche 

Carla Nicol Vargas Berrios
La religión mapuche son las creencias y prácticas religiosas que son propias de la cultura del pueblo mapuche, un grupo indígena que habita en actualidad en Chile y Argentina.

Generalidades

Al describir las creencias del pueblo mapuche, hay que señalar previamente que no existen registros escritos de las antiguas leyendas y mitos antes de la llegada española, puesto que sus creencias religiosas eran transmitidas oralmente. Esto hace que sus creencias se caractericen por no ser totalmente homogéneas, presentando variaciones y diferencias entre las distintas parcialidades, como también entre los diferentes grupos de poblaciones y familias que componían cada una, y que se distribuían en el territorio que ocupaba cada una de ellas.
 Igualmente, hay que tener en consideración que muchas de sus creencias han sido asimiladas a los mitos y leyendas del folclore de Chile, y, en menor medida, al folclore de algunas zonas de Argentina, por lo que muchas de ellas han sido alteradas, en mayor o menor medida, tanto por el cristianismo (debido en gran parte a la evangelización por parte de los misioneros), principalmente a través del sincretismo, así como también por el resultado de una mala interpretación, o adecuación, del mito dentro de la sociedad de ambos países. Lo anterior también ha llevado a que se hayan producido variaciones y diferencias en muchas de estas creencias que fueron asimiladas dentro de la misma cultura mapuche.
Igualmente, por encima de las comparaciones y relaciones que existen entre las manifestaciones religiosas y la mitología de América del Sur que son comunes a todos los pueblos amerindios de este continente, las creencias religiosas y mitos de los mapuche se destacan por presentar características únicas que están en razón directa con el mapuche y su idiosincrasia, su moral, su vida social y, principalmente, sobre su visión cosmológica.y costumbres religiosas.

Cosmovisión

Carla Nicol Vargas Berrios

La etnia mapuche representa el mundo con una forma, de la cual solo la mitad se puede apreciar por quienes viven en este mundo.
La enseñanza de su cosmovisión dada a los niños la realizan mediante el cultrún. La cosmovisión en el pensamiento religioso mapuche, antes de cualquier influencia cristiana, puede resumirse de la siguiente forma:

En el plano vertical (espiritual)

Tanto la humanidad (che), como los espíritus de los antepasados, Pillán, participan de los dos mundos, manteniendo un equilibrio dinámico entre el bien y el mal. El mundo donde vive el hombre es llamado Mapu, y sobre este, el Ankawenu (cielo). De manera didáctica, diremos que son tres las dimensiones que, interrelacionadas, conforman la estructura del universo Mapuche en el plano vertical:

Wenu Mapu: En el extremo superior de la Nag Mapu está la Wenu Mapu, la tierra de arriba, espacio sagrado e invisible donde habitan la familia divina, los espíritus del bien y los antepasados mapuche.
Nag Mapu: Se denomina así a la tierra central, también conocida como “la tierra que andamos”, aquel espacio visible que es habitado por los hombres y la naturaleza.
Miñche Mapu: En el extremo inferior de la Nag Mapu, está la Miñche Mapu, la tierra de abajo, donde se encuentra la fuerza del mal o espíritus malignos.



En el plano horizontal (terrenal o Nag Mapu)

Al conjunto de relaciones espaciales y particularidades territoriales del mundo Mapuche en el plano del Nag Mapu, se le denomina Meli Witran Mapu.
Corresponde a la manera de entender la tierra pengei (visible) que habita el mapuche organizada a partir de los meli zuam (cuatro lados de la tierra), lados que definen particulares modos de vida a partir de la manera en que el Mapuche se relaciona en cada uno de ellos con la naturaleza y el medio que los rodea. Como puntos cardinales quedaría definido el mapu como:

Este (Puel Mapu): Lugar de los dioses, los espíritus benéficos, los antepasados, rogativa a los dioses, la ayuda divina.
Norte (Pikun Mapu): Lugar de Mala suerte.
Oeste (Lafken Mapu o Nau Mapu): Lugar de los espíritus del mal.
Sur (Willi Mapu): Lugar de Buena suerte.

Igualmente, es por ello que, en el aspecto ritual, la religiosidad mapuche no se expresa por medio de templos u otras construcciones con carácter de sacralidad. Al contrario, se traduce en un íntimo contacto con la naturaleza, los Ngen, y la tierra representada en la Ñuke Mapu. Por lo tanto un claro en el bosque, rodeado por árboles (ojalá canelos) y purificado a través de bailes rituales, se convierte en el templo más sagrado. La sola construcción que admiten es el rewe, un tronco de canelo en el que han sido labrados unos altos peldaños que permiten al oficiante, el Machi o el Ngenpin, subir a su ápice.

Cosmogonía

La cosmogonía mapuche ubica el origen de los mapuches en la Ñuke Mapu. Se dice que, antes de poblar la tierra, los espíritus miraban desde arriba y veían todo desierto, hasta que les fue permitido enriquecerla con innumerables formas distintas, hechas con el material de las nubes; luego bajaron los hombres del cielo, conociendo el lenguaje de la naturaleza, y trajeron el idioma mapuche, que es el mismo que se habla en el cielo. Los espíritus les prometieron que los harían regresar en el futuro.

Ten-Ten y cai-cai

Otra leyenda cosmogónica más conocida describe los hechos finales sobre la creación de la geografía de Chile a través de la leyenda de Tenten Vilu y Caicai Vilu. Producto de la interacción histórica entre sus mitos y la religión cristiana, actualmente este mito en la versión mapuche, y principalmente huilliche, se encuentra profundamente entroncado con la historia bíblica del diluvio. Debido a ello, más tarde los propios mapuches interpretarían este gran suceso como un renacer del mapuche y un fenómeno que se repite a lo largo del tiempo, como una limpieza y una renovación macroestacional.
 No obstante, esta relación entre el Diluvio Universal fue creada por cristianos, pues el relato original mapuche nos da cuenta no de una lluvia sino de un cataclismo generado por un terremoto y un posterior tsunami, un hecho mucho más probable en un país como Chile y que da a entender que el relato de Tenten y Caicai Vilu está basado en un hecho presumiblemente real explicado mediante la intervención divina.

Divinidades y espíritus de los antepasados


Las creencias religiosas mapuche se fundamentan principalmente en el culto a los espíritus de los antepasados (míticos o reales), y a espíritus y/o elementos de la naturaleza. Estos espíritus no corresponden a “divinidades”, como comúnmente se entiende en el mundo occidental. Referente a las divinidades, tampoco en la religiosidad mapuche más antigua existe un espíritu principal que sea considerado “Dios” supremo, creador del universo y del hombre, si bien la palabra “Ngenechén” generalmente viene traducida como “Dios”. Esta relación Dios-Ngenechén se trataría de una equivalencia forzosa, creada por los jesuitas en su afán misionero en los siglos XVII y XVIII, con el fin de hacer más aceptable y comprensible el concepto cristiano.
 La influencia jesuita (quienes, por otra parte, eran grandes estimadores de la profundidad del pensamiento trascendental mapuche) creó un gran número de equivalencia que realmente no corresponden como tal, pero que, sin embargo, fueron absorbidas por la cultura mapuche, naturalmente sincrética, generando con ello una enorme confusión y alteración que hasta la actualidad no se ha logrado superar.

Al describir a las divinidades y espíritus de los antepasados, estas se pueden dividir en:

Ngen: Espíritus primordiales (En la visión Mapuche, los Ngen representan la esencia de las cosas que existen en el mundo).
El: Espíritus creadores primordiales (En la visión Mapuche, los El representan la esencia creadora de las cosas que existen en el mundo).
Pillán: Espíritus benignos masculinos.
Wangulén: Espíritus benignos femeninos.
Wekufe: Espíritus malignos.

Sin embargo en la visión Mapuche, el mal y el bien no están tan radicalmente contrapuestos como en la cultura cristiana, así que puede ocurrir que los wekufe actúen para bien y los pillán para mal, sin que se produzca alguna confusión entre estas dos clases de espíritus.

Pu-am: Es la representación del alma o ánima universal.
Am: Alma o ánima de los seres vivos.

Los seres más importantes serían:

Ngenechén: Espíritu o deidad que gobierna a los humanos.
Antu o Chau: Llamado también Antu fucha (anciano rey sol). Antu además tendría una dimensión femenina llamada Antu kuche (anciana reina luna), que en realidad sería la representación de su esposa Kuyén.
Elche: Espíritu creador del hombre.
Elmapu: Espíritu creador del mapu (Tierra).

También se afirmaría que sería un solo creador con distintos nombres, esto probablemente debido a la influencia cristiana.
Los espíritus antiguos, existentes antes de la creación del Mapu, comprendían y estaban representados por los Ngen, El, Pillán y Wangülén, quienes están hechos de luz, pasión, intuición, sueño y comprensión. Estando todos ellos relacionados con el Pu-am, que participa de todos ellos y en donde todos ellos son parte de él. Todos ellos serían seres sin edad, ya que son muy antiguos, pero también jóvenes.

El ser humano en la mitología mapuche

El origen mitológico del mapuche El objetivo del ser humano en el Mapu, es poblarla y cuidarla, mientras espera la llegada de todos los espíritus a este mundo. Los descendientes de los primeros seres humanos formaron el Lituche (pueblo primordial, originario).

El ánima y la muerte del ser humano

Para el mapuche, el ánima del ser humano siempre vive en íntimo contacto con la naturaleza, ejemplo de ello es la celebración de todos sus rituales en los claros entre los árboles. Para ello, antes que todo, existe el Pu-Am, una ánima universal que permea todo lo viviente. De esta ánima universal se desprende la de cada hombre, el Am, que acompaña su cuerpo hasta que muere. Sin embargo, no solo el ser humano tiene su Am, todo ser viviente posee su propia ánima. Solamente los wekufe no poseen ánima.

En relación a la muerte carnal del hombre, cuando el hombre muere, su Am se convierte en Pillü y se resiste a alejarse de su cuerpo. Pero el estado de su pillü es muy peligroso, pues el wekufe puede adueñarse de esa ánima y esclavizarla o ser usada por los Calcu. Para salvarse, ella tiene que viajar a la isla de Ngill chenmaiwe que los muertos pueden alcanzar con las ayuda de las Trempulcahue; en este lugar se convertirá en Alwe. Por esto, en el funeral, los parientes y amigos del difunto tratan de ahuyentar su ánima con gritos y golpes. Bajo la forma de alwe, el ánima podrá regresar cerca de sus queridos sin que los wekufe puedan amenazarla y así ayudar a sus descendientes, sobre todo a sus nietos. En algunos casos, cuando el ser humano ha logrado alcanzar su superación en la isla Ngill chenmaiwe, el pillü puede lograr transformarse en pillán o en wangulén. Finalmente, con el transcurrir del tiempo, cuando ya los descendientes del muerto han perdido la memoria del difunto, su alwe vuelve a reunirse al Pu-Am y así el ciclo alcanza su conclusión.

El recorrido espiritual del ser humano

Para la cultura mapuche, el fin del ser humano es terminar de recorrer un camino que le permita el conquistar el conocimiento en sus cuatro formas:

Creatividad
Imaginación
Intuición
Comprensión

Si el ser humano logra cumplir con este camino, alcanza el conocimiento de su propio ser y de su rol, es decir, se adueña de su propio filew (destino) y en la conclusión de su vida terrenal puede convertirse en un pillán. Por lo tanto no hay una separación neta entre el espíritu divino y los seres humanos, no solamente porque los segundos han sido engendrados por los primeros, sino porque pueden ellos mismos convertirse en pillán, si son hombres, o en wangulén, si son mujeres, y llegar así a vivir en el wenumapu. De aquí la importancia extraordinaria que adquiere para la cultura mapuche el respeto hacia los padres, y muy especialmente hacia los abuelos, que es el primero de entre todos los deberes del admapu, el conjunto de las tradiciones. Para que el ánima de un ser humano puede convertirse en pillán o en wangulén, debe de existir una gran descendencia que siga recordando al muerto y honrando su memoria.
 Por lo tanto tener numerosos hijos que a su vez engendren un gran número de nietos es una necesidad fundamental para cada mapuche. Por ello el no tener descendencia sería para el mapuche un verdadero drama, ya que queda comprometida la posibilidad de cumplir con su filew y de alcanzar al wenumapu. Así en la visión del mundo Mapuche, los espíritus de los antepasados, los Pillán, y también los numerosos Ngen intervienen muy a menudo en los asuntos humanos a través del dominio de las fuerzas naturales. Asimismo, lo hacen los Wekufe, por lo general con la ayuda de los Calcu. Los primeros premian a los hombres que se mantienen fieles al admapu a través de los frutos de la naturaleza, mientras castigan (o permiten que los Wekufe castiguen) con la sequía o las inundaciones, los terremotos y las enfermedades.

Concepción colorista del cosmos

Entre los mapuches, el color está íntimamente asociado a la visión del cosmos y sus respectivas plataformas.

El azul (kallfü) es un color óptimo y los veremos frecuentemente en los niveles concretos de la vida cotidiana, tales como los pañuelos con que las mujeres mapuches cubren sus cabezas, las prendas de vestir, la pintura de las habitaciones y la decoración y ornamentación generales. Asimismo, el blanco y azul son los colores rituales por excelencia, presentes en los principales emblemas de la machi y del guillatún. estos dos colores están siempre presentes en la visión del espacio sobrenatural benéfico. Sin embargo, su ordenación respectiva no parece ser fija ni estar regida por principios normativos, puesto que ellos son colores percibidos naturalmente en el cielo según el azar de las alternativas meteorológicas o climáticas.
El negro (kurü) simboliza a la lluvia, al poder material y espiritual, lo ven azul muy intenso, por lo general lo usa la gente de poder como los lonko, ulmen y machis, lo que puede deberse a que es la tintura más difícil de hacer para el telar tradicional mapuche.
El rojo (kelü) se asocia comúnmente a la lucha o pelea, al belicismo o guerra y a la sangre; consecuentemente, el rojo es el color prohibido en el guillatún. Sin embargo, el rojo también posee connotaciones positivas al relacionarse con las flores del campo y, en especial, con el copihue.
El verde (karü) simboliza a la naturaleza en todo su esplendor y exuberancia; es el color de la germinación de la tierra y, por ende, de su fertilidad y el color de la propia tierra.


Personajes de las creencias mapuches

Seres humanos dentro de las creencias mapuches

La religión mapuche no es una religión institucionalizada, no hay templos ni casta sacerdotal.
Carla Nicol Vargas Berrios

Machi: Es un hombre o mujer que sirve de intermediario entre el mundo de lo visible y el mundo de lo invisible. Conoce todos los lawen (en mapudungún: lawen, ‘medicamentos’) naturales y sus usos. Es la autoridad de la medicina tradicional y conocedora de los secretos del mundo mapuche. Ser escogido, que cumple un rol religioso de txemon (en mapudungún: txemon, ‘sanación’), mediante la ceremonia conocida como machitún.

Machife: Intermediario entre el lof y el newen (poder) de la machi cuando se encuentra en keymi (trance), donde él se desempeña como intérprete o asistente en la sanación.
Ngenpin: Dueño de la palabra, orador oficial y guía espiritual durante la realización de los rituales. Cuando coincide con la persona del lonko se le denomina genpin lonko Zugu.
Pelom: Personas con características especiales que pueden conocer el futuro.

Las machis.-a

machi
Voz mapuche.

1. m. y f. Chile. En la cultura mapuche, curandero de oficio, especialmente cuando es mujer.(RAE)

Un machi es un chamán en la cultura tradicional del pueblo mapuche, un pueblo indígena de Chile y suroeste de Argentina. Su principal rol es la curación de dolencias, tanto los males físicos como los que se consideran derivados de la acción de fuerzas espirituales o a transgresiones de normas.

Carla Nicol Vargas Berrios



La machi ejercía y ejerce aún funciones muy distintas a las de la meica o curandera. En primer lugar, deben comprenderse sus técnicas curativas y sus rituales dentro de una cosmovisión y cultura específica, la mapuche. En ella se resume buena parte de la cultura religiosa mapuche.
La machi ejerce su oficio por un llamado especial del Dios mapuche (Chau o Ngenechen), al que accede mediante una ceremonia de iniciación que renueva periódicamente. Para sanar a la persona enferma, la machi debe realizar una ceremonia de sanación llamada machitún o nguillatún que consiste en sacar el mal del cuerpo (puede ser un espíritu o un mal que introdujo un brujo) a través de ritos auxiliares como cantos y rezos realizados con instrumentos mágicos como el kultrun o las ramas de canelo. Durante este proceso, la machi cae en trance y es capaz de adivinar el mal que aqueja al enfermo y prescribir sus recomendaciones curativas con conjuros purificadores.
Estos procedimientos han sido narrados por investigadores de la cultura mapuche, así como por niños y adultos que crecieron junto a estas tradiciones.

Carla Nicol Vargas Berrios

El nombre Machi es usado para designar a la persona que tiene la función de autoridad religiosa, consejera y protectora del pueblo Mapuche. Debido a que actualmente en mucho menor la proporción de hombres que cumplen la función de Machi, normalmente se describe al Machi como una mujer mapuche.

La vida como machi en el pueblo mapuche

Puede ser machi una mujer o un hombre. Dirige los ceremoniales de curación, llamados machitún. En el caso de que las autoridades tradicionales, como el ngenpin, no se encarguen del guillatún, ceremonia mediante la cual la comunidad se comunica con el mundo espiritual, también esta función puede ser ejercida por un machi.
Dado que es el oráculo de su comunidad, el machi actúa como consejero del lonco.

Elección

Para llegar a ser machi usualmente se deben producir ciertos sucesos durante la infancia. Por ejemplo:

Sueños premonitorios.
Revelaciones sobrenaturales.
Influencia de la familia.
Transmisión hereditaria.
Poder de curación de enfermedades.
Iniciativa propia.

El linaje (küpal) de una familia puede tener antecedentes de la existencia de machis anteriores y esto se conoce como machi küpal. Pero personas ajenas a estos linajes también pueden manifestar las condiciones para ejercer esta actividad. La persona elegida se prepara durante un tiempo, para posteriormente irse a vivir un tiempo con un machi consagrado, que le entregará las herramientas para desempeñarse como tal. Posteriormente el nuevo machi será consagrado en la ceremonia del machiluwün.

Rol
Plano medicinal

El machi es la figura central de la medicina mapuche, poseedor de gran sabiduría y poder curativo. Conoce el uso medicinal de ciertas planta y sustancias, a fin de usar las requeridas para obtener el remedio (ḻaweṉ) adecuado. Tiene también el poder de los espíritus y los sueños (pewma), que son de gran importancia, puesto que su interpretación determina muchas decisiones importantes.

Plano espiritual

El/la machi es la persona que maneja y resuelve las preocupaciones de la sociedad mapuche con respecto a las fuerzas malignas y dañinas del mundo. Se considera que puede controlar el clima, predecir el futuro y descubrir las cosas ocultas. Ya que su función cotidiana básica es la de curar, un machi también tiene los conocimientos necesarios para descubrir al calcu (kalku, "brujo") o a cualquier individuo que, mediante poderes o ayuda sobrenaturales, quiera dañar o matar a otra persona.

Actitud
En el Monumento a la Araucanía, la figura sobre el pedestal es una machi.


Todo(a) machi debe seguir el camino indicado en el Admapu y no dejarse llevar por el mal o por las malas actitudes. Si no cumple estos preceptos, estará siguiendo un camino equivocado que lo conducirá a ser considerado kalku, persona que practica el mal por medios místicos o espirituales). 

El cultrún 

(en mapudungún: kultrung) es un instrumento de percusión, membranófono y de golpe directo usado por el pueblo mapuche.


Imagen del Meli Witran Mapu pintado generalmente sobre el cultrún.

Descripción

Es un membranófono, con membrana atada, de golpe directo, semiesférico (como el timbal), independiente. Mide aproximadamente entre 35 y 40 cm de diámetro superior y una altura de 12 a 15 cm. Su cuerpo es de madera de canelo, laurel, lenga o lingue, cortada en invierno para que no se parta. Se construye ahuecando un tronco hasta darle a la caja de resonancia la forma de un cono abierto o cóncavo, con forma de fuentón. Posteriormente, se le adhiere un parche de cuero de cordero o caballo cubriendo la boca, tensado con ataduras de cuero abrazando el cuerpo del tambor.

Usos

El cultrún es un tambor ceremonial y el instrumento musical más importante de la cultura mapuche, utilizado principalmente por los machis (figura médica tradicional) para los rituales religiosos y culturales, así como durante la rogativa del Ngillatun, ceremonia típica mapuche.
Se ejecuta de dos maneras: sostenido en la mano y percutido con una baqueta o apoyado en el suelo y percutido con dos baquetas.
En la cosmovisión mapuche, el cultrún representa la mitad del universo o del mundo en su forma semiesférica; en el parche se encuentran representados los cuatro puntos cardinales, que son los poderes omnipotentes de Ngünechen, dominador de las personas, los cuales están representados por dos líneas a manera de cruz y sus extremos se ramifican en tres líneas más, representando las patas del choyke (ñandú); dentro de los cuartos que quedan divididos por las líneas anteriormente descritas, se dibujan las cuatro estaciones del año.



Carla Nicol Vargas Berrios


La cosmovisión mapuche representa a la región celeste "wenu mapu", poblada de dioses. El machi o fileu es el intermediario entre le pueblo mapuche y el wenu mapu y su mediación a las divinidades otorgan salud, bienestar, tranquilidad y abundancia al pueblo mapuche.
En el campo de batalla entre el bien y el mal sobre la tierra, el machi tiene la representación divina. Es así cómo está dotado de facultades adivinatorias, terapéuticas y rituales.

Kemu-Kemu

Los Kemu-Kemu son protectores de la naturaleza y elemento fundamental en el rewe.

En la época prehispánica, los machis eran sólo varones, en la actualidad por influencia europea y cristiana esta función paso a ser ejercida mayoritariamente por mujeres.

Una serie de señales premonitorias y sueños, más la aparición de una enfermedad incurable indican a un mapuche su elección para desempeñarse como chamán, con lo cual al consagrarse, consigue curar su enfermedad. Un machi de experiencia lo toma en aprendizaje por varios años hasta su consagración con la presencia de consagrados chamanes en su iniciación, machi luwun, cantarán al anciano rey, la anciana reina, a caciques y guerreros, y a todas las deidades.

El nuevo machi se preocupa de preparar el rewe o altar, donde se destaca el kemu-kemu, escalera ritual antropomorfa de cuatro a siete peldaños, símbolo de su estado y que representa su poder de comunicación con los dioses del wenu mapu. Lo mismo hace con el kultrún, al son del cuál cantará toda su vida invocando a los dioses y antepasados en beneficio de su pueblo.

Algunos machis poseen la facultad de interpretar por medio de las orinas de un paciente, los males que lo aquejan, con sorprendente exactitud.

Todos sus remedios son en base a productos generados por la naturaleza, lo que los obliga a un conocimiento importante de las propiedades de las plantas, y siempre va acompañado de las invocaciones a sus dioses, la parte más importante de su labor.
Carla Nicol Vargas Berrios

El Calcu

El Kalku o Calcu, es un brujo que trabaja con los wekufes "espíritus malignos" como Guirivilo, Anchimallén o Chonchon, manifestación mágica de sus poderes.
A veces heredan su papel, otras son machi interesadas en lucrar, o frustrados que hacen caso omiso de las leyes del admapu (normas mapuches).
Utiliza poderes espirituales para hacer daño, los trabajos de hechicería se denominan kalkutun, son proyecciones de sus fuerzas, a veces a través de piedritas, animales diminutos o insectos, que introduce en la persona animal o planta que se ha de embrujar.
Merodean los cementerios para apoderarse del pillú (ánima del muerto reciente que se resiste a alejarse de su cuerpo), que luego utilizará para hacer daño a otras personas. Para evitarlo los mapuches realizan el ritual funerario llamado Aun.

El calcu tomado como "mal", es una fuerza desintegradora que utilizan estos brujos para provocar enfermedades y muerte. Proviene de los wekufe y es alimentada por la envidia y otros sentimientos dañinos del hombre.
La Machi deberá combinar diversos ritos para arrancar estos males, también provee de amuletos para prevenirlos.
Debido a la naturaleza espiritual del Machi y el Calcu, los españoles tardaron en entender las diferencias entre ellos.

Carla Nicol Vargas Berrios

Carla Nicol Vargas Berrios

Carla Nicol Vargas Berrios

Carla Nicol Vargas Berrios

La machi ejercía y ejerce aún funciones muy distintas a las de la meica o curandera. En primer lugar, deben comprenderse sus técnicas curativas y sus rituales dentro de una cosmovisión y cultura específica, la mapuche. En ella se resume buena parte de la cultura religiosa mapuche.

La machi ejerce su oficio por un llamado especial del Dios mapuche (Chau o Ngenechen), al que accede mediante una ceremonia de iniciación que renueva periódicamente. Para sanar a la persona enferma, la machi debe realizar una ceremonia de sanación llamada machitún o nguillatún que consiste en sacar el mal del cuerpo (puede ser un espíritu o un mal que introdujo un brujo) a través de ritos auxiliares como cantos y rezos realizados con instrumentos mágicos como el kultrun o las ramas de canelo. Durante este proceso, la machi cae en trance y es capaz de adivinar el mal que aqueja al enfermo y prescribir sus recomendaciones curativas con conjuros purificadores.
Estos procedimientos han sido narrados por investigadores de la cultura mapuche, así como por niños y adultos que crecieron junto a estas tradiciones.
Carla Nicol Vargas Berrios


¿Cómo se elige un machi mapuche?
La machi ejerce su oficio por un llamado especial del Dios mapuche (Chau o Ngenechen), al que accede mediante una ceremonia de iniciación que renueva periódicamente.

martes, 5 de marzo de 2019

El Cheruve.-a

El Cherufe, (de nombre en mapudungun cherüwfe: el que reduce mediante el fuego a cenizas) también conocido como cherrufe, cherrube, cherube, cherruve, cheruve o chewurfe; es una clase de ser mítico presente en la mitología mapuche.

Carla Nicol Vargas Berrios


Libreto

Título: El cheruve
Autor personal: Sieveking, Alejandro, 1934-
Datos de publicación: Santiago, Chile : Universidad de Chile, Servicio de Publicaciones Escuela de Teatro, 1970.

Descripción Cherufe 
Carla Nicol Vargas Berrios

El Cherufe es una criatura mítica descrita como un ser antropomorfo de roca ardiente y/o de roja roca fundida, gigantesco y terrible; el cual sería antropófago.
Producto de que el Cherufe se describe como una criatura que lanzaría aerolitos y rocas ígneas (que en mapudungun, también son llamados cherufe), las que se presentan como bolas de fuegos brillantes, el término cherufe suele ser confundido con el de anchimallén; aunque estos presentarían un origen y características diferentes a las "piedras cherufe", y al Cherufe mismo. Igualmente, aunque habita en los volcanes, los dueños de estos son los Ngen-winkul.

Leyenda

Según la leyenda, el Cherufe habitaría en el magma dentro de la tierra y en los volcanes, donde encontraría el calor necesario para vivir; y sería uno de los tantos seres de la mitología mapuche que se asocian con los fenómenos volcánicos. Sin embargo su poder principalmente se manifiesta en forma de mágicas piedras de fuego (meteoritos y/o piedras volcánicas), que descienden desde las alturas o desde las cumbres volcánicas que caen y misteriosamente se vuelven piedra colorada y ya nunca más arden; o mediante bolas de fuego con una cola larga (cometas) que atraviesan el cielo y anuncian calamidades. Así con su poder, el Cherufe tendría la capacidad de incendiar los bosques y causar la muerte.
Se dice que antiguamente la única forma de calmarlo, era entregándole periódicamente una pequeña o joven virgen, para que se comiera su tierna carne. Igualmente, si los Calcus querían conseguir sus favores, le habrían llevado muchachas vírgenes, como pago. Posteriormente, una vez que este ser habría acabado de consumir las porciones más delicadas de su víctima, incendiaba las cabezas y las arrojaba fuera de su hogar volcánico; siendo posteriormente encontrado los restos, cuando la gente recorría los valles cercanos al volcán. También cumpliría el papel de mensajero entre los Pillanes que fueron encerrados en los volcanes, por Antu.
Carla Nicol Vargas Berrios



El Cherufe es una criatura que nació dentro de la tierra, específicamente de la magma volcánica, necesita vivir del calor para poder sobrevivir, se encuentra encarnado en la mitología urbana chilena, específicamente en la cultura Mapuche. Según la leyenda, esta criatura se manifiesta en forma de rocas mágicas llenas de fuego, generalmente meteoritos y piedras volcánicas.

Tiene un poder increíble, capaz de incendiar bosques y praderas causando la muerte de seres vivos, sin embargo los Calcus (nombre que recibe en la mitología Mapuche una persona que practica el mal en una forma mística o espiritual, están considerados brujos y practicantes de la magia negra) intentaban calmarlo entregándole cada cierto tiempo una pequeña o joven virgen, para que se comiera su carne, e incluso si estos deseaban recibir favores mayores les enviaban una gran cantidad de vírgenes como parte de pago.cherufe


Posteriormente, después que había acabado de comerlas, incendiaba sus cabezas y las lanzaba fuera de su hogar, el cual generalmente es un volcán. Por otro lado, el Cherufe cumplía el papel de mensajero entre los Pillanes (espíritus muy poderosos e importantes dentro de la mitología Mapuche), que fueron encarcelados en los volcanes por Antu, el dios del sol y principal deidad de los Pillan (Ver articulo: Nusku)

Características

Es una figura antropomórfica, con cierto parecido a un reptil.
Tiene una fuerza descomunal.
Es el rey de los volcanes chilenos junto a los Ngen-Winkul, que también son poseedores de muchos volcanes.
Refleja su fuerza a través de grandes erupciones volcánicas donde arroja grandes cantidades magna.
Necesita el calor para poder sobrevivir, sobre todo vivir dentro de los volcanes activos.

Relación con otras mitologías

El fuego dentro de algunas mitologías representa el poder y la fuerza, lo que implica dominio de unas culturas sobre otras, en este caso el Cherufe es una entidad que está llena de fuego y su función es exportar sus rocas incandescentes hacia los confines de la tierra para extender sus dominios, sin embargo tenía una debilidad que permitía a los Mapuches controlarlo. Esta criatura es muy similar a otras pertenecientes a otras mitologías, tales como:

El Sirrush de la mitología babilónica.
Alien de Fresno, una criatura de la mitología norteamericana.
Ajatar Maligna serpiente dragón de la mitología finlandesa.
Alsvid Arvak, estos eran los nombres de dos caballos veloces con la habilidad de volar pertenecientes a la mitología nórdica.
Anfiptere, dragón serpiente de la mitología medieval.

Aosaginohi, una de las criaturas más puras en la mitología japonesa.
Apopis o apofis, ésta era la verdadera representación del mal y el caos. Se trataba de una serpiente gigante que surcaba los desiertos del Sáhara, por lo que encaja dentro de la mitología egipcia
Augurey, el fénix de la mitología irlandesa.
Ave trípida, es un ave que posee tres pies que pertenece a la mitología tanto africana como asiática.
Azi Dahaka, esta criatura es una serpiente de tres cabezas gigante capaz de sudar serpientes, Mitología Persa.
Bahasmasura, gigante perteneciente a la corte de la diosa del coas Shiva y sirviente leal a ésta. De la Mitología Hindú.
La lista es muy extensa y llevaríamos muchas líneas tratando de describir cada una de ellas así como su función en cada mitología.



Otros datos

La leyenda se extendió tanto y tomó fuerzas, por lo que los indígenas Cherufes evitaban acercarse a los cráteres, e incluso los colonos españoles oyeron las referencias de los indios y también evitaron el acercamiento a estas zonas volcánicas. Por otro lado, existen algunos investigadores que intentan aseverar que esta criatura existe en verdad, ya que debido a las últimas investigaciones se han conseguido la existencia de ciertos gusanos que pueden vivir en zonas volcánicas resistiendo en enorme calor.

Alegan que puede ser una criatura con forma de reptil o un mamífero adaptado a las condiciones más fuertes en cuestión de temperaturas, el cual podía alimentarse de bacterias que moran en el azufre, y aunque parezca descabellado las posibilidades teóricas han sido comprobadas, pero ciertos historiadores y científicos ven esta posibilidad muy remota y que solo quedaría como una figura mitológica.
Se dice que antiguamente la única forma de calmarlo, había que entregarle periódicamente una muchacha, para que se comiera su tierna carne. Posteriormente, una vez que este ser habría acabado de consumir las porciones más delicadas de su víctima, incendiaba las cabezas y las arrojaba fuera de su hogar volcánico; siendo posteriormente encontrado los restos, cuando la gente recorría los valles cercanos al volcán.

Rocas Cheruve
Carla Nicol Vargas Berrios

Era tal el poder de Cherufe que este podía lanzar gigantescas bolas de fuego acompañadas con una larga cola (cometas), cuya aparición en el firmamento causaba preocupación en el pueblo mapuche. Las piedras volcánicas y los aerolitos lanzados por Cherufe tendrían poderes mágicos los cuales podían ser usados por las Machis.

Obra de teatro el Cheruve, presentada en comuna de estación central, sábado 13 de Noviembre del 2021.






































Representacion en comuna de Estación Central.

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