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El teatro.

jueves, 26 de enero de 2017

Henrik Johan Ibsen.-a

Carla Nicol Vargas berrios

 (Skien, 20 de marzo de 1828-Cristianía, 23 de mayo de 1906) fue un dramaturgo y poeta noruego. Es considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico.
En su época, sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. Sus obras no han perdido vigencia y es uno de los autores no contemporáneos más representados en la actualidad.

 Nació en una ciudad costera donde su padre poseía una destilería de aguardientes que quebró cuando él tenía seis años. Su madre era muy religiosa. A los quince años se fue a vivir a Grimstad, no lejos de su pueblo natal, donde su padre le había conseguido un puesto como ayudante de un farmacéutico. Sus contactos con la familia fueron, por el resto de su vida, esporádicos.
A los veinte años era ya un librepensador, entusiasmado con las insurrecciones populares que estallaban en toda Europa. En 1850 fue a estudiar a Cristianía (hoy Oslo). Noruega era por esa época un país regido políticamente por Suecia y culturalmente por Dinamarca. En 1853 aceptó el puesto de director y dramaturgo de un nuevo teatro en la ciudad de Bergen y cuatro años más tarde volvió a Cristianía para dirigir otro teatro que en 1862 cerró por problemas económicos.
Este fracaso marcó el comienzo de una nueva época en su vida. Cansado de lo que consideraba estrechez de miras de su país natal, partió a un exilio de veintisiete años por Italia y Alemania, período durante el cual escribió el grueso de su obra. Ya en el pináculo de su fama volvió a Noruega, y en 1900 sufrió el primero de una serie de ataques de apoplejía que afectaron su salud física y mental. Falleció en 1906 y fue enterrado con honores de jefe de Estado.

El teatro de Ibsen.

Como director del teatro de Bergen, Ibsen intentó crear un drama nacional, tarea difícil ya que si bien podía utilizarse como base el rico acervo de las sagas islandesas medievales, la escena de su país estaba dominada por la dramaturgia francesa de Scribe (que daba prioridad a lo ingenioso de la intriga sobre la profundidad de los personajes), y por el idioma y la tradición histriónica danesas.
La experiencia que ganó en Bergen tuvo para él un valor incalculable. Como director del teatro de Cristianía, ya casado con Suzannah Thoresen, exhibió una autoridad y confianza en sus propias ideas que antes no había mostrado. Esto se advierte en su drama Los pretendientes de la corona (1863), que forma parte de una serie de tema histórico y en el que, con reminiscencias de Shakespeare y gran precisión psicológica, trata el tema de la dificultad del ser humano de encontrar su misión en la vida.
Con Brand (1866) y Peer Gynt (1867), dos dramas en verso, Ibsen hace su entrada en la literatura universal. Si Brand representa la toma de posición apasionada, los temas centrales de Peer Gynt son la duda, la ambigüedad, la huida al mundo de la fantasía. El predicador Brand es el idealista que lo sacrifica todo en aras de su misión. Sus exigencias tienen un carácter absoluto, no sabe de matices. El mensaje de la obra es, en cambio, más contradictorio. ¿Es Brand un mártir de la verdad o una víctima de sus propias exigencias inhumanas? Peer Gynt es en cambio una leyenda romántica, con rasgos realistas modernos, más audaz que Brand desde el punto de vista teatral. Su protagonista es una figura fáustica, a la vez un soñador romántico y un monstruo de egoísmo.
En el decenio de 1870 Ibsen abandona el teatro de ideas por el drama social realista. La primera obra de este período (y la primera que escribió en prosa) fue Las columnas de la sociedad (1877), que trata de los conflictos sociales y del choque de lo antiguo con lo nuevo. Pero el verdadero éxito le llegó con Casa de muñecas (1879), en la que por primera vez aparece la voz auténtica del autor.
La obra provocó escándalo por su osada descripción de una mujer que deja su aparentemente idílico matrimonio a causa de su disconformidad con el rol subordinado que le toca desempeñar en él. Es una heroína fuerte e independiente en contraste con un marido débil y aferrado a su rol patriarcal. Pero su tema es también el efecto anquilosante de las convenciones sociales y la necesidad de rebelarse contra ellas a fin de alcanzar la realización personal. Esta obra no tiene un desarrollo cronológico como las anteriores, sino que trabaja con una técnica retrospectiva en la que el pasado va siendo revelando a medida que avanza la acción.
Un enemigo del pueblo (1882) describe la lucha de un individuo decidido a revelar la verdad aun cuando ésta amenaza la supervivencia de toda una ciudad y a pesar de que su porvenir y el de su familia están en juego. El tema de la honestidad reaparece en El pato salvaje (1884), pero se trata esta vez de una verdad despiadada, que destruye la vida de una familia. La verdad, parece decir ahora Ibsen, es una droga que, mal administrada, tiene efectos letales. De los destinos de sus personajes, que son gente común y corriente, desprendió conclusiones de una sinceridad brutal, pero también de gran sutileza y, por momentos, de belleza poética, obligando a su público a cuestionar las bases morales de su existencia.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la influencia de la obra de Henrik Ibsen alteró sustancialmente el teatro europeo y lo convirtió, del divertimento a que había sido reducido, en lo que fuera para los griegos: un instrumento para examinar el alma. 
Otras obras suyas son Catilina (1850), La comedia del amor (1862), Emperador y Galileo (1873), La unión de la juventud (1869), Espectros (1881), La casa de Rosmer (1886), La dama del mar (1888), Hedda Gabler (1890), Juan Gabriel Borkman (1896) y Despertaremos de nuestra muerte (1899).

sábado, 14 de enero de 2017

Aristófanes. a

Carla Nicol Vargas berrios

(Atenas, 450 a.C. – id., 385 a.C.) fue un dramaturgo y comediógrafo de la antigua Grecia muy prolífico y aclamado, a veces llamado por algunos “el Padre de la Comedia”. De su vida prácticamente no se sabe nada, solo algunos detalles que nos han llegado a través de sus obras. Las obras de Aristófanes recrean la vida de la antigua Atenas, tal vez más convincente que la de cualquier otro autor, aunque su mordaz sátira y el ridículo de sus contemporáneos a menudo se acercaron a la calumnia. Muy implicado en la política ateniense participó en la instauración del Partido Aristocrático. 

En su obra Lisístrata, denunció la guerra del Peloponeso, estaba escribiendo en un momento después de la euforia de las victorias militares de Grecia sobre los persas, cuando la Guerra del Peloponeso había restringido en gran medida las ambiciones de Atenas como una potencia imperial. Este hecho pudo ser el detonante para Lisístrata. Defendió los mitos religiosos y se mostró muy reacio a cualquier atisbo de una nueva doctrina filosófica, sobre todo dejó patente su animadversión hacia Sócrates, que lo incluyó en una de sus caricaturizaciones como figura principal de la filosofía y religión en su obra Las nubes, como un demagogo que intenta inculcar a los jóvenes discípulos todo tipo de incoherencias e insensateces. Casi nadie escapó a sus opiniones, también cargó contra Eurípides y su teatro, considerándolo un acto de degradación.

El uso de un lenguaje ingenioso, sarcástico e incisivo le hace original y único. Combina escenas cotidianas con exposiciones líricas que interrumpen la escena con un carácter muy personal y diferente. No tenía miedo de correr riesgos.  Su primera obra, Los Convidados, ganó el segundo premio en el concurso anual de drama de las fiestas en honor a Dionisio en 427, y su siguiente obra, Los Babilonios, ganó el primer premio.  Sus sátiras causaron cierta vergüenza a las autoridades atenienses, y algunos ciudadanos influyentes como Cleón, buscaron enjuiciar al dramaturgo por un cargo de calumnia a la polis ateniense.  Lo que no impidió que Aristófanes atacara y caricaturizara a Cleón en sus últimas obras.

Aristófanes logró sobrevivir a la Guerra del Peloponeso, dos revoluciones oligárquicas y dos restauraciones democráticas, por lo que se puede suponer que no estuvo involucrado activamente en la política.  La genial caracterización de Aristófanes en “El Simposio” de Platón ha sido interpretada como evidencia de la propia amistad de Platón con él, a pesar de la caricatura cruel de Aristófanes de Sócrates, el maestro de Platón, en Las Nubes.

 Las obras de Aristófanes, en orden cronológico son: “Los Convidados”, “Los Babilonios”, “Los acarnienses”, “Los Caballeros”, “Las Nubes”, “Las Avispas”, “Paz”, “Las aves”, “Lisístrata”, “Las tesmoforiantes”, “Las ranas”, “Asambleístas” y “Pluto”. Las más conocidas son: “Lisístrata”, “Las ranas” y “Las aves”.

Aristófanes ejerció su mayor arraigo entre escritores latinos de la Comedia Nueva. Dramaturgo cómico, que nos deja sus obras con una mezcla de coro, mimo y burlesque, que al día de hoy tan importante papel desempeñan en el teatro moderno. Se caracterizaba por una invasión despiadada, una audaz fantasía y una sátira indignante, con ese humor descaradamente licencioso y su marcada libertad de crítica política. Un Aristófanes muy antiguo y muy moderno a la vez.

viernes, 6 de enero de 2017

John Vincent Hurt.-a



John Vincent Hurt (Derbyshire, Inglaterra, 22 de enero de 1940-25 de enero de 2017, Norfolk, Inglaterra) fue un actor británico,​ reconocido por la teleserie Yo, Claudio (1976) y por películas como El expreso de medianoche, El hombre elefante, El prado, El topo, V for Vendetta, Alien, 1984 y varias de la saga de Harry Potter. También se le recuerda por ser la novena encarnación del Doctor en Doctor Who como Doctor de la Guerra. Fue candidato en dos ocasiones al Óscar.

Inicios en el teatro

John Hurt estudió en Kent y en Londres. Trabajó como tramoyista en el Lincoln Repertory y estudió en la Saint Martin School antes de obtener una beca para el Royal Academy of Dramatic Art (RADA).
En ese momento, Hurt debutó en distintas compañías de teatro, realizando obras de distintos autores como William Shakespeare o Christopher Marlowe. Sus obras más importantes se produjeron en la compañía de teatro Royal Shakespeare Company, y debutó profesionalmente en el West End en 1962 y obtuvo el Premio de la Crítica por The Dwarfs, de Harold Pinter.3​4​ Trabajó en montajes teatrales como The Caretaker, también de Pinter, Travesties, de Tom Stoppard, y Un mes en el campo, de Iván Turgénev.

Televisión

Empezó a trabajar para televisión en 1961 y actuó en papeles notables como el de Calígula en Yo, Claudio (1976), y como Raskolnikov en Crimen y castigo, aunque fue su interpretación de Quentin Crisp en la miniserie de la BBC The Naked Civil Servant la que lo llevó a hacerse merecedor del BAFTA al mejor actor de televisión, papel que repitió en 2010 en An Englishman in New York.


En 1966 dio vida a un joven Richard Rich, en la galardonada cinta dramática-histórica A Man for All Seasons, la historia de Sir Tomas Moro que ganó seis Óscar y siete BAFTA en 1967.
Se dio a conocer internacionalmente por los largometrajes Midnight Express (1978) y El hombre elefante (1980), interpretando a Joseph Merrick en esta última bajo la dirección de David Lynch. Por sendas películas ganó dos BAFTA y recibió dos nominaciones a los Óscar al Mejor actor de reparto y al Mejor actor, respectivamente.
En 1978 protagonizó la película animada Watership Down, basada en la novela homónima de Richard Adams. Dio voz a Hazel, y fue éste uno de sus roles en películas animadas más recordados.
En 1979, en Alien: el octavo pasajero, de Ridley Scott, tuvo una actuación como miembro del reparto, en el papel de Kane. La impactante escena de su muerte, cuando una criatura extraterrestre incubada en su cuerpo sale al exterior, es aún hoy recordada como una de las más memorables del cine de ciencia ficción.
En 1980 participó en la fallida superproducción La puerta del cielo de Michael Cimino, pero cuatro años después recuperó pujanza en el cine al protagonizar el film de ficción y distopía 1984, junto a Richard Burton, basada en la novela homónima de George Orwell. Esta producción cosechó muy buenas críticas y un buen resultado en taquilla.
Después, bajo la producción de Jim Henson, realizó la famosa serie de televisión The Storyteller, conocida en Hispanoamérica como El narrador de cuentos y en España como El cuentacuentos, que se estrenó en 1988. La trama se basaba en un viejo narrador de cuentos, interpretado por el propio Hurt, quien se sentaba a la luz de una chimenea junto con su perro parlante (una marioneta) a contar historias fantásticas basadas en distintos mitos y leyendas.
Al inicio de la década de 1990 protagonizó el film de Roger Corman, Frankestein Unbound, y luego secundarios en cintas muy reconocidas en la taquilla como Rob Roy (1995), de Michael Caton-Jones, Contact de Robert Zemeckis y La mandolina del capitán Corelli (2001), de John Madden, junto con Nicolas Cage y Penélope Cruz. Estos éxitos comerciales recompensaron al actor tras el fracaso de otro proyecto anterior, Ellas también se deprimen (1993) de Gus van Sant.
En 2000 fue muy aclamado por su actuación en el West End de Londres en la obra teatral La última cinta de Krapp, de Samuel Beckett.
En 2001, participó en Harry Potter y la piedra filosofal, donde dio vida a Garrick Ollivander, propietario de la tienda especializada en creación de varitas mágicas «de la mayor calidad en todo el mundo mágico», quien posee la habilidad de encontrar la varita ideal para cada cliente que acude a su tienda, recordando cada una de las varitas que ha vendido en su vida. Es quien le revela a Harry Potter la relación entre Lord Voldemort y su cicatriz en forma de rayo.
En 2009 confirmó su regreso para la saga Harry Potter, donde una vez más interpretaría a Garrick Ollivander en la última entrega: Las reliquias de la muerte, en 2010 y 2011, nueve años después de su primera participación en la serie cinematográfica.
En 2007, durante el rodaje de la película Los crímenes de Oxford, del director español Álex de la Iglesia, el actor anunció que participaría a las órdenes del director Steven Spielberg, en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, donde interpretó al profesor Harold Oxley.
En 2011 participó en dos películas destacadas: Melancolía de Lars von Trier (Hurt ya había tenido un papel en Dogville en 2006) y el filme de espionaje Tinker Tailor Soldier Spy de Tomas Alfredson. Uno de sus últimos trabajos fue en Jackie, filme sobre Jackie Kennedy protagonizado por Natalie Portman y dirigido por Pablo Larraín.
En 2013, apareció en el último capítulo de la séptima temporada de Doctor Who, El nombre del Doctor y fue presentado por sorpresa como una encarnación antigua desconocida hasta la fecha del Doctor. En su siguiente aparición en La noche del Doctor, se reveló su identidad como el Doctor Guerrero, una encarnación surgida tras la regeneración del Octavo Doctor, e hizo una aparición en el episodio donde aparecía mucho más joven mediante el montaje de una imagen de archivo. En El día del Doctor, el episodio especial del quincuagésimo aniversario de la serie, tuvo un papel más protagonista, pues compartió cartel con Matt Smith, el doctor titular de la serie en ese momento, y con David Tennant, el Doctor precedente. Al final de ese episodio se mostró el inicio de su transformación en el Noveno Doctor, interpretado por Christopher Eccleston, confirmándose así que su Doctor estaba situado entre el Octavo y el Noveno.
En 2015 se le diagnosticó cáncer de páncreas, del que murió el 25 de enero de 2017 a los 77 años de edad. Al morir, Hurt tenía tres películas sin estrenar, en etapa de post-producción, y estaba en plena filmación de otra sobre la figura de Sir Winston Churchill.

Guión Rob Roy I a


Rob Roy es una película estadounidense dramática-histórica de 1995 dirigida por Michael Caton-Jones y protagonizada por Liam Neeson, Jessica Lange, John Hurt y Tim Roth. Está basado en la historia del famoso héroe del folclore escocés Robert Roy MacGregor, más conocido como  «Rob Roy». Se estrenó el 7 de abril de 1995. Tim Roth obtuvo una nominación al Óscar al mejor actor de reparto.

Biografia

Robert Roy MacGregor nació el 7 de marzo de 1671 en Glengyle, a la cabeza del Lago Katrine. Fue el cuarto hijo de Donald MacGregor, chieftain (jefe) del clan del mismo nombre, y de Margaret Campbell. Fue bautizado como Raibeart Ruadh, es decir, Roberto el Rojo, por haber nacido con ese color de pelo, nombre gaélico que en su adaptación al inglés resulta el que le ha dado a conocer. El paisaje que dominó la infancia de Rob Roy fue de escarpadas montañas y grandes lagos: el de la región de las Trossachs, región donde pasó la mayor parte de su vida.
Sus padres le dieron la mejor educación posible. Fue escolarizado y aprendió sobre casi cualquier aspecto de la vida. Aprendió a leer, escribir y contar tanto en su lengua natal, el gaélico, como en inglés. Probablemente también aprendió latín y francés. A los seis años ya empezó su larga carrera con el manejo de espadas. Aprendió con palos pero poco a poco fue demostrando su gran pericia con este tipo de armas, fruto de sus muchas horas de práctica.
A los dieciocho años participó en uno de los primeros levantamientos jacobitas. Como comentaba en mi anterior escrito, Jacobo VII de Escocia y II de Inglaterra e Irlanda había sido depuesto de su trono para poner a Guillermo III y a María II, reyes protestantes que chocaban contra el catolicismo del anterior. Esto produjo una serie de rebeliones de los clanes de las Highlands, y Rob Roy participó junto con su clan en el primer levantamiento jacobita. El 27 de julio de 1689, en la batalla de Killiecrankie, los MacGregor lucharon y vencieron no por el honor de Jacobo y de la casa Estuardo, sino por su forma de vida, su patria y su cultura. Sin embargo su padre, Donald, fue capturado y encarcelado en Edimburgo un par de años. La salud de su madre se quebrantó y murió. Cuando Donald fue liberado y volvió a su casa, el destino de su esposa Margaret hizo que jamás recuperara sus ganas de vivir.
El día de año nuevo de 1693 Rob Roy se casó con la mujer de su vida, Helen Mary, de la que se sabe muy poco más allá de sus ojos y pelo oscuro, su fuerte genio y sus modales amables. Se había convertido por aquella época en un ganadero muy conocido y respetado. El robo de ganado era muy frecuente y él vendía protección contra estos robos. Esto incluía recuperar el ganado si el robo se llegaba a producir, y nuestro héroe se llegó a labrar una buena reputación en estas labores. El matrimonio construyó su casa en Inversnaid, a los pies del Lago Lomond, y pasó algunos años en completa felicidad, en los que nacieron sus cuatro hijos, James, Ranald, Coll y Robsert, además de adoptar a un primo de ellos, Duncan.
Pero llegaron los años del hambre. Por cuatro consecutivos las cosechas fueron desastrosas, y el ganado y las ovejas morían por cientos. Muchas personas también murieron y muchas emigraron. Rob y su familia sobrevivieron, pero la tierra estaba agotada y el ganado que les quedaba era muy escaso. Con el cambio de siglo, en 1702, su padre falleció y se convirtió en jefe con plenos derechos de su clan, si ya no lo era en la práctica. Esto le trajo la responsabilidad de tener que hacerse cargo de no sólo su familia directa, sino también de su otra familia, los integrantes de su clan.
Las cosechas mejoraron. El ganado aumentó. Rob era feliz junto a su mujer y a sus hijos. En el verano de 1711 estaba en la mejor época de su vida. Cada aspecto de sus negocios de ganado le estaban yendo bien, y a finales de año se decidió a pedirle prestado a su mejor cliente, James Graham, el Duque de Montrose, la cantidad de 1000 libras esterlinas para comprar más ganado, engordarlo y venderlo a un precio superior en las Tierras Bajas. Pero en 1711, mil libras eran muchas libras. El Duque se las prestó, pero Rob tuvo que dejar sus tierras en garantía. Rob dio el dinero a su ganadero jefe y amigo, un MacDonald, para comprar las reses pero parece que la tentación fue demasiado grande. El supuesto amigo se fugó, y el MacGregor se vio de repente sin dinero, sin ganado, y con una deuda que no podía pagar.
Acudió al Duque a explicarle la situación y le prometió que le pagaría. A James Graham le importaba el dinero, pero más le importaba el hecho de que era enemigo político de John Campbell, el Duque de Argyll, y pensaba que presionando a Rob Roy conseguiría que éste testificase contra su enemigo, por lo que no atendió a razones y exigió su dinero inmediatamente a no ser que diese (falso) testimonio contra Campbell. El Duque de Montrose había minusvalorado el concepto de lealtad y honor que tenían los hombres de los clanes, y Rob Roy jamás se prestaría a semejante estrategia. Tuvo que huir y fue declarado proscrito.
James Graham le ordenó a su agente Grahame de Killearn que llevara unos cuantos hombres a Inversnaid a desahuciar a la familia de Rob Roy. Cuando llegaron éste no se encontraba allí, y su familia fue maltratada, las cosechas quemadas y su casa fue destruida. Posiblemente su mujer fue violada. El jefe del clan MacGregor, como no podía ser de otra forma, declaró la guerra al Duque de Montrose. Tras veinte años en lo que consideraba su hogar, tuvo que trasladarse y al principio se ocultó junto con su familia no muy lejos de donde nació, en la parte sur del Glen Dochart, de donde salía esporádicamente para robar los alquileres que los grandes arrendatarios iban a pagar al Duque de Montrose. Cada vez que lo hacía dejaba un recibo diciendo que el alquiler había sido pagado en su totalidad. No se metía con los pequeños arrendatarios, su guerra no iba con ellos.
Poco después, en 1715, participó en otro de los levantamientos jacobitas, en la Batalla de Sherrifmuir, con escaso éxito, y tras este paréntesis continuó e incrementó sus actividades de pillaje. Esporádicamente se refugiaba en Glen Shira bajo la protección del Duque de Argyll, y en 1719 volvió a participar en otra de las rebeliones jacobitas, comandando a unos 80 hombres de su clan en la Batalla de Glenshiel.
En todos estos años fue capturado en tres ocasiones, las mismas ocasiones en las que se escapó, pero finalmente en 1722 se vio obligado a rendirse y se le encarceló durante cinco años. Tras la petición del General Wade al Rey Jorge I por la liberación de Rob Roy, el perdón llegó por fin en 1727. Había estado fuera de la ley durante 14 años. Se trasladó junto con su familia a Balquhidder, donde murió en paz el 28 de diciembre de 1734. Sus últimas palabras fueron: “Se acabó. Llevadme a la cama. Llamad al gaitero. Que toque no volveré más.” En medio de la melodía, su cuerpo no pudo más.
Fue enterrado el 1 de enero de 1735, el día de Año Nuevo, justo cuando se cumplían cuarenta dos años de su matrimonio con su querida mujer Helen Mary. Está enterrado en el cementerio de su último hogar, junto a su mujer y dos de sus hijas y en su epitafio puede leerse: “MacGregor despite them” (MacGregor a pesar de ellos). 


Rob Roy Script (Libreto)

 
How long? 
 
A day, maybe two. 
 
They're gone, Rob, and the beasts sold. 
 
There's a wee glen on the other side of Ben Duh. 
 
If I were tinkers with a two-day start, 
 
I'd lie there and kill me some meat. 
 
We'd not get there before dark. 
 
Not stood here, we won't. 
 
You can smell them through the meat. 
 
Aye, if they fought as strong as they smelled, 
 
 we'd be in trouble. 
 
They're there right enough, just like you said, Rob. 
 
 We can rush them when they're asleep. 
 
10 of them to six of us. 
 
Nine. One of them's a woman. 
 
Half of them would be dead before they were awake. 
 
How will we take them, Rob? 
 
I'll talk to them in the morning. 
 
I'm getting too old for this... lying wet arsed in the heather, 
 
chasing other men's cattle. 
 
Come away to the Americas with me. 
 
They say there's fine acres for the clearing in Virginia. 
 
Aye, and they'll likely be as hard as these to sleep on. 
 
Why are you going in to talk to them? 
 
I know one of them. 
 
Up! 
 
Get up, you bunch of ragged-arsed tinker cow thieves! 
 
This is Robert Roy McGregor come to reclaim the 32 beasts 
 
stolen from His Lordship James Graham, 
 
...Marquis of Montrose. 
 
Tam Sibbald. 
 
Still at your thieving. 
 
Throw down now, and I'll spare you, all but one. 
 
There's a price to being a leader of men, Tam. 
 
By God, McGregor, if there's any killing to be done, 
 
you're the first. 
 
Who do you think you are, acting the great chief? 
 
And I know you're a bigger thief than any of us. 
 
Aye, but if I had stolen His Lordship's cattle, 
 
you would not have walked into my dreams so easy. 
 
I can call the Gregorach and kill the half of ya, 
 
or it can be between us and nothing more. 
 
- Ha! - Think on it, man. 
 
Would you not rather be dead after a good hump 
 
And a belly full of stolen beef 
 
or have me march you back to Montrose 
 
to shit yourself on the gallows a month hence? 
 
Throw down! Now! 
 
And you have my word no-one else will die! 
 
Come, lads. 
 
Any man with a blade in his hands, 
 
cut him down. 
 
Are ye men, 
 
or what are ye? 
 
He killed Tam, and you stand and live! 
 
And him as much an outlaw as any of you! 
 
No man among ya! Your mothers curse you! 
 
You're spittle! 
 
You're leavings! 
 
Listen to me well, and remember this: 
 
Or I'm going to remember you, every last one. 
 
When next you think to steal cattle, 
 
have a care they're not under my protection. 
 
But if they are, you're not stealing from their owners. 
 
You're stealing from me, Robert Roy McGregor. 
 
No man who steals my beasts makes a profit. 
 
If you doubt me, ask Tam Sibbald. 
 
What will you do with her? 
 
Be on your way and tell no man you fared ill at our hands. 
 
Go on. 
 
Cut him down! 
 
Go on. 
 
Yeah! 
 
Ladies and gentlemen, the winner of the contest is Guthrie! 
 
Montrose, come hotfoot from the court to the cockpit. 
 
May I present Archibald Cunningham. 
 
His Grace, the Duke of Argyll. 
 
I am Your Grace's humble servant. 
 
Another of your likely lads? 
 
Archibald is sent me by his mother 
 
in the hope that our climate might cool the fever in his blood. 
 
So, Mr Cunningham, 
 
what are these principal sins that distress your mother? 
 
Dice? Drink? 
 
Or are you a buggerer of boys? 
 
It is years, Your Grace, since I buggered a boy. 
 
And in my own defence, I thought him a girl 
 
at the moment of entry. 
 
What say you, Guthrie, 
 
that Archie could not tell arse from quim? 
 
Many Englishmen have that same difficulty. 
 
Oh, spoken as well as you fought. 
 
Did you see Guthrie here at work, Mr Cunningham? 
 
He has a fair hand with the cleaver. 
 
You do not think much of our highland tools, then? 
 
If I had to kill an ox, a claymore would be my first choice, Your Grace. 
 
You best use a musket 
 
and save the beast a slow dying. 
 
I would not need a musket for "you", Guthrie. 
 
Oh, splendid! 
 
I'll wager 100 of what you like 
 
on Guthrie and his cleaver. 
 
At odds? 
 
Now, come, James, you're a fox. What odds? 
 
- Three? - Two. 
 
English pounds. 
 
There's more of a jingle to guineas. 
 
- Ah, guineas it is. - Excellent, excellent. 
 
A bumper of rhenish for my Lord Montrose 
 
And show Mr Cunningham what blades we have. 
 
You honour me, sir, to serve me with your own hand. 
 
I tell you, James, 
 
I forget how much you dislike me until I'm in your presence. 
 
So, what news at Court? 
 
What else but the succession? 
 
Our poor Queen cannot find the time to die in peace. 
 
I fear she may pass over and leave the matter unresolved. 
 
Would that she had seen a child live to comfort the kingdom. 
 
One might have hoped that a field so often ploughed 
 
Might have yielded one good crop. 
 
In truth, I have seen healthier graveyards 
 
Than that woman's womb. 
 
Come on! 
 
I am asked on what side Your Grace will declare himself. 
 
Where Argyll goes, the path must be firm and broad. 
 
And now all watch to see which way to jump. 
 
One cannot go to the closet 
 
but what some adherent to James is praising your pish. 
 
I confess to a certain weariness in this whole issue 
 
and look to Your Grace to give some lead. 
 
All I could answer in honesty 
 
 was that it would be the one  most inclined to his own benefit. 
 
Damn it, man. You talk too much. 
 
Can you not tend to your wager? 
 
Argyll, my wager is well won. 
 
Damn it, Guthrie! 
 
Is it not enough that you're beaten but you must turn backstabber? 
 
My factor will call upon Your Grace's factor. 



continuación

lunes, 2 de enero de 2017

Las caras en el teatro.-a


las caras
Introducción 

Si en teatro el cuerpo y la voz son los factores que juegan un papel más importante, en el cine la interpretación del actor es mucho más contenida, siendo la cara su principal instrumento.

No hay nada que diferencie más a un actor de otro que su cara. Por ello, es habitual que lo primero que te pidan para acceder a un casting sea siempre una foto de primer plano, o que en la web de un representante aparezcan decenas de retratos. Sin embargo, no sólo el aspecto físico hace a cada actor único, sino también cómo se expresa con él, que quedará reflejado en su 
videobook.
Aprender a actuar delante de una cámara implica aprender a controlar sobre todo tu cara, potenciando y utilizando correctamente tus expresiones.
Recuerda que cuando te graban rige siempre la norma de “menos es más”, ya que todas las expresiones faciales se magni􀃒can (especialmente en el caso de los primeros planos, que sacan a relucir hasta el más ligero movimiento de tu cara). Y es que cualquier pequeño gesto facial puede cambiar la intención de lo que quieres decir, por ejemplo, elevar las cejas, dejar caer la mandíbula o abrir ligeramente la boca. Por ello, es imprescindible que conozcas y tengas bajo control la intensidad de todos los gestos que hagas.

Los principales elementos faciales que utilizamos para expresar son: cejas, parpados (superior e inferior), labios, mandíbula, nariz, frente y mejillas, sin olvidar los músculos que empleamos para gesticular. Si al interpretar sabemos sacar el máximo partido a todos estos elementos, podremos enviar cualquier mensaje con la intención que queramos, o sabremos adaptarnos a las pautas que nos pida cualquier director.

Se suele decir que los ojos son el medio más importante para comunicar, y en parte es cierto, pero por sí solos no bastan. Con los ojos es con lo que mejor se transmiten las emociones, pero deben estar acompañados del resto de la cara.
Por ello, la mirada acompañada de la expresión facial componen el mecanismo más completo para contagiar al espectador nuestro estado de ánimo.
Signos de que necesitas trabajar más la cara
Si te sientes identicado con alguno de los siguientes puntos es signo de que debes dedicar tiempo a conocer los recursos que tienen tus expresiones, y trabajar para mejorar sus posibilidades:
Cuando te graban no tienes ni idea de cómo estás quedando en pantalla En todas las escenas de tu videobook sales con la misma expresión Tu cabeza se mueve demasiado en cámara: esto es un claro síntoma de inseguridad sobre tu interpretación.

Diferencias entre expresiones reales y falsas

Cuando la expresión facial coincide con la emoción interna que está experimentando un actor, será creíble su interpretación. Sin embargo, una emoción forzada siempre dará lugar a una interpretación poco acertada y falsa.

Una expresión facial real suele durar muy poco tiempo, surge como reacción a un estímulo emocional y se suele coordinar de forma orgánica con el cuerpo y con la voz.

Una expresión facial falsa suele durar más tiempo del que debería y se marca en un lado de la cara más que en el otro. No hay una emoción real y el actor suele estar descoordinado en cuanto a cuerpo y voz.

Por todo ello, la cara debe reflejar de forma sincera las emociones. Un actor siempre debe buscar la verdad y la naturalidad de sus expresiones faciales, ya que es lo primero en lo que se fijará un espectador para tacharle de buen o mal actor

¿Cuáles son las expresiones universales?

Sea de donde sea tu público, de cualquier país o cultura, hay seis expresiones de las emociones que son universales, es decir, que cualquier persona del mundo siempre va a poder reconocer. Aunque a todos nos parezcan muy básicas, el hecho de interpretarlas de forma realista y natural es de una complejidad tremenda, y es necesario tenerlas en cuenta para evitar interpretaciones muy lineales.

1. Alegría
Cara alegre

Aparece como reacción positiva a situaciones de felicidad o bienestar.

Su expresión facial consiste en levantar los pómulos, así como la comisura de los labios, apretar las ojeras… (¿A que has puesto cara alegre con lo que hemos descrito? ¡Genial, sigue practicando con las siguientes!)


2. Sorpresa


Es una emoción que aparece automáticamente ante algo inesperado, que igual de rápido que viene se va.
sorpresa

Su expresión facial se manifiesta levantando las cejas, abriendo los ojos más de lo habitual y dejando caer la mandíbula de forma relajada


asco

Ira
miedo


tristesa

La serie de televisión Breaking Bad.-a

Introducción  Breaking Bad es una serie de televisión dramática estadounidense creada y producida por Vince Gilligan. Breaking Bad...